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Darling, mis piernas no son tan lindas... simplemente sé que hacer con ellas" dijo una vez Marlene Dietrich, sentada pierna arriba y mostrando sus torneados tesoros asegurados en un millón de dólares.
Era el Hollywood de los años cuarenta y como ella otras actrices hacían historia por las curvas de sus extremidades inferiores.
Como poder olvidar a Betty Grable, la rubia que en traje de baño y tacones altos dio aliento -y suspiros- a los soldados durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en la Pin Up de todos los tiempos.
Posteriormente, en los años cincuenta, otras taconearon y se encaramaron en la cima de las inolvidables:
También la bailarina y actriz Cyd Charisse es reconocida como una de las mujeres con las piernas más bonitas que haya pasado por el cine. Comenzó sus estudios de baile a los seis años, como una manera de recuperarse de la poliomielitis: le dio buen resultado
Angie Dickinson es otra leyenda más reciente. Según cuentan los que saben de números, las pantorrillas de la Sargento Pepper tenían la medida perfectas: 12 pulgadas y medias.
Ambas actrices siguieron los pasos de la Dietrich y aseguraron sus piernas en millones de dólares.
PIERNAS PREMIADAS
Pero si las estrellas hacían furor con la curva de su pantorrillas, otras norteamericanas quisieron imitarlas y no encontraron mejor manera que competir en los concursos que elegían "The Most Beautiful Legs in the World".
Aquí las reglas eran bien estrictas:
En uno de ellos las concursantes debían sentarse tras unas cortinas que mostraban sus piernas en alto al más puro estilo de las expertas del "Folies Bergere" .
En otros, las resignadas mujeres desfilaban completamente enfundadas en sacos - y fundas de almohadas- hasta las caderas con dos agujeros a la altura de los ojos para evitar los tropezones. De esta manera los organizadores impedían que el jurado se entusiasmara con otras curvas del cuerpo o descalificara a las que eran un poco feas de cara. Muchas veces hubo sorpresas...
Tal vez por esto y para no meter tanto la pata, en 1959 se modificaron las reglas y las postulantes posaron en trajes de baño y unos diminutos antifaces, al estilo del Llanero Solitario. Entonces la ganadora dejó a todos contentos, con sus piernas perfectas y también con su cara bonita.
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Las piernas de Miss Universo 1956 |
PIERNAS DE MISSES
¿Pero, como saber cuáles eran las piernas perfectas?
Bueno, para evitar errores y tener bien clara la película, en el concurso Miss Universo de 1956, los organizadores repartieron al jurado un diagrama con el dibujo del cuerpo donde una línea con anotaciones precisas lo dividía de la cabeza a los pies. Entonces las misses, paradas con los zapatos juntitos, debían cumplir con las medidas establecidas y también demostrar que sus piernas rectas apenas dejaban un espacio entre los tobillos. Así, con papel en mano, los jueces no tenían donde perderse.
Tal vez esta es la razón por la que Carol Morris, la ganadora de ese año, es considerada como una de las Misses Universo con las piernas más lindas.
Pero, mientras en otras partes del mundo el tema avanzaba a trancos agigantados, en nuestro país tampoco se quedaban atrás.
A fines de los años sesenta el concurso "Miss Piernas Pose" alcanzó gran popularidad en la FISA y más tarde Don Francisco lo integró a sus Sábados Gigantes.
Las improvisadas candidatas arremangaban sus polleras y caminaban tras un telón ante las miradas y los aplausos entusiasmados de los espectadores.
¿Y las misses chilenas? Bueno, muchas han sido las reinas chilenas que a través de la historia lucieron bellas piernas y algunas muy alabadas en su época fueron las Miss Chile: Raquel Molina, 1958; Gloria Silva, 1961; Patricia Herrera, 1964; Danae Sala, 1968; Verónica Sommers, 1976 y Claudia Van Sint Jan, 1985.
Con la llegada de los tiempos modernos, la tecnología se encargó de darle una manito a las que no estaban muy dotadas en esa parte de la anatomía y que, con el propósito de lograr la perfección, ahora gastan un dineral: liposucción para sacar grasa de aquí y gimnasios para sacar músculos acá.
Pero no faltan las que todavía siguen los secretos de la naturaleza, como lo hicieron sus abuelas y se esconden a comer zapallos detrás de la puerta.
¡El mundo sigue girando en torno a un par de piernas torneadas!