María Angélica Salas Besa
Reina de la Simpatía y la Elegancia 1958
Por Ricardo Güiraldes
NACE UN NUEVO CONCURSO DE BELLEZA
Pese a las temperaturas bajo cero de ese mes de junio de 1958, en menos de 24 horas de diferencia, Santiago coronaba dos reinas de belleza: "Miss Chile", Raquel Molina y "Reina de la Simpatía y la Elegancia", María Angélica Salas. Las dos debieron afrontar un jurado y las dos viajarían a los Estados Unidos. Una a Long Beach y la otra a Miami.
Aunque el título de Miss Chile ya tenía seis años de edad, el de la Simpatía y la Elegancia era algo nuevo en nuestro país.
Todo había comenzado el día en que una delegación norteamericana llegó a Santiago con la invitación de la Municipalidad de Miami, para que una chilena "dije" participara en el primer "Festival de las Américas".
También establecieron las bases: no era necesario que las candidatas se lucieran en traje de baño, porque tampoco se les exigiría en USA. Sólo "demostrar simpatía y elegancia". El premio final sería un pasaje de ida y vuelta y se alojaría en uno de los mejores hoteles de Miami.
La Relacionadora Pública del Hotel Carrera, Raquel Villamil, tomó en sus manos el reto de la elección y se encargó de organizar el concurso.
Primero que nada, contactó a las jóvenes más atractivas y elegantes del mundo social santiaguino y luego designó al jurado, y estimando que "la presencia de varones podría intimidar a las candidatas", solo estuvo compuesto por ocho mujeres.
El día de la elección, un total de sesenta jóvenes llegaron a la hora del té hasta el Hotel Carrera y desfilaron, conversaron, sonrieron y fueron examinadas de pies a cabezas por las exigentes damas del jurado.
Tras una larga deliberación, siete fueron elegidas finalistas: Bernarda Balmaceda, Patricia Vargas, Inés Murillo, Regina Undurraga, Bernarda Urrutia, Verónica Lira y María Angélica Salas Besa.
Como en todo concurso de belleza, hubo murmullos de protesta, pero la mayoría de las eliminadas aceptaron el fallo con espíritu deportivo y "elegancia"...
Las siete finalistas: M. Angélica Salas, Patricia Vargas, Bernarda Urrutia, Bernardita Balmaceda, Inés Murillo, Regina Undurraga y Verónica Lira
ELECCIÓN ENTRE VAPOROSAS TAZAS DE TÉ
Entre el grupo de las siete finalistas, Bernarda Balmaceda se perfilaba como la gran favorita y lo fue hasta que el jurado se volvió a reunir, entre las galletas y las tazas de té, para determinar quién sería la ganadora.
Las candidatas daban sus últimos retoques a los elegantes vestidos especialmente confeccionados para la elección y después de dos horas, el jurado todavía no se decidía a cuál elegir. Todas tenían condiciones.
Para facilitar las cosas, el jurado confeccionó unas tarjetas donde anotaron el puntaje de uno a siete y calificarían: elegancia, personalidad, modo de caminar, belleza y garbo.
Pero, el suspenso debía continuar...
Las anotaciones fueron secretas y se guardaron en sobre cerrado para abrirse horas más tarde en una comida de gala, con pollo asado, palta con langostinos y torta de merengue.
Llegado el momento de abrir los sobres y sumar los puntajes, con un total de 251 puntos, la vencedora era María Angélica Salas, que ganaba por 21 a la favorita Bernarda Balmaceda. En vez de la tradicional corona, los organizadores prefirieron dejar testimonio de su triunfo de una manera más práctica y que pudiera llevar todo el tiempo: le regalaron una pulsera de oro, con una plaquita con la fecha de la elección.
La Reina de la Simpatía y Elegancia 1958 fue abrazada y felicitada por sus rivales, las que en todo momento mantuvieron la compostura.
Según comentaría más tarde las redactoras de la vida social, María Angélica "había sacado partido a su belleza morena, de cabellos negros y ojos verdes, al lucir un vestido color verde esmeralda, ajeno a la influencia de la moda saco".
La elegante reina chilena
María Angélica posa el año 1958
María Angélica
LA REINA DE LA SIMPATÍA Y LA ELEGANCIA
La nueva reina había estudiado en Francia y seguido curso especializados sobre Civilización Occidental" en la Sorbona de París. Tenía 18 anos , media 1,66m y pesaba 46 kilos. Era soltera y también estudiaba danza con una profesora del Ballet Uthoff.
Luego de elegida, María Angélica confesaba:
"El día de la elección estaba hecha un atado de nervios, cuando al llegar al Carrera vi. un grupo de señoras que nos miraban. Una de las muchachas que estaba conmigo me sopló al oído: "Échate polvos en la nariz que ellas son el jurado que escogerá a la reina".
"Cuando las siete finalistas tuvimos que pasar individualmente a una sala para conversar con el jurado, miré de reojo la tarjeta de una de las señoras. Tenía escrita una lista con: belleza, garbo, personalidad, elegancia, simpatía y modo de caminar.
Entonces, le puse harta tinca a las contestaciones de las preguntas que me hacían y me paseé derechita, como que no sabía nada".
"La elegancia es condición innata de la mujer. No es necesario gastar mucho para lucir una linda tenida. Todo depende del gusto de cada cual".
"Sé cocinar, practico deportes. Siento debilidad por la lectura y la música y detecto el Rock, porque es poco decente".
"Lo único que no me gustó del concurso es haber quedado sola, sin la grata compañía de las demás candidatas".
"Me preocupa la política, porque es parte de la cultura general".
"En Chile, las costumbres son más liberales que en Francia. Aquí la joven aprende vida social antes que la francesa, aunque ésta es más independiente cuando llega a la mayoría de edad".
"Creo que los concursos son algo maravilloso. Me permitirá intentar el aumento del prestigio nuestro en USA. Deberían hacerse todos los años".
De esta manera finalizaba este singular concurso y al poco tiempo, María Angélica Salas tomaría el avión de Aerolíneas Peruanas, rumbo a Miami, para compartir durante 11 días con las más lindas de América. En su equipaje, muy bien doblados, una veintena de elegantes trajes especialmente confeccionados y uno típico campestre, obsequio de una casa de modas.
Miss Colombia
EL FESTIVAL DE LAS AMÉRICAS 1958
Una vez en Miami, las 0nce representantes de Latinoamérica -más candidatas de los Estados Unidos- realizaron actividades, presentaciones y se sometieron a una serie de competencias preliminares, donde se premiaba al mejor rostro, la personalidad y la mejor en modelar el traje típico.
Para el día de la elección, más de 3.000 asistentes animaban a las candidatas cada vez que sus nombres eran mencionados y cuando el jurado finalmente dio a conocer el nombre de las ganadoras. Ellas eran: En tercer lugar, Miss Ecuador, Anabelle Nebel, una estudiante de 19 años de la ciudad de Guayaquil. Segunda, Miss Brasil, Maria Sonia Araujo, una profesora de 22 años de Rio de Janeiro, y Reina de las Américas 1958, Miss Colombia, Mercedes Baquero, una preciosa morena de 18 años, oriunda de Bogotá. Al anunciarse su nombre, el público la ovacionó con un "Viva Colombia", mientras la nueva reina declaraba:
"Estoy muy feliz. Sólo he encontrado felicidad en los Estados Unidos. Esto es un honor para mi país".
Junto con el título y la corona, la ganadora recibía un automóvil y un vestuario de $1.000 dólares.
La fiesta de coronación se realizó el 20 de Junio, donde oficialmente Mercedes fue nombrada como la más linda de las Américas.
Mientras el resto de las candidatas volvían a sus países y ciudades, algunas afortunadas fueron invitadas a Washington DC y en la capital Norteamericana fueron agasajadas en una recepción atendida por el entonces Vicepresidente Richard Nixon y también asistieron a la Casa Blanca y compartieron con la Primera Dama, Mamie Eisenhower.
De izquierda a derecha: Anabelle Nebel, Ecuador; Mercedes Baquero, Colombia; la Primera Dama, Mamie Eisenhower; Lola Roberts de Miami y Luisa María Burillo, de Panamá
La Reina de Las Américas 1958, una taquígrafa de 19 años y 1.68m de estatura
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