ENTREVISTA A MISS CHILE EN 1976
Por Ricardo Güiraldes
Chilean Charm reproduce las entrevistas que Verónica Sommers realizó en 1976 para dos destacadas periodistas de revista Paula. La primera, luego de su elección como Miss Chile, para Elga Pérez Laborde y la otra, a su regreso del Miss Universo, para Paulina Salman.
UNA CHILENA MUJER-MUJER
Trabaja y estudia Biología en la Universidad de Concepción, nació en Temuco y sus padres viven en Valdivia. Tiene un espíritu muy independiente y espera casarse en serio cuando llegue el momento. Por ahora prefiere esperar y viajar.
Ama la naturaleza, detesta la soledad, pero aprendió a soportarla con valentía.
La Miss Chile 19766 es una mujer hermosa por dentro y por fuera. Muy rubia, de ojos grandes y asombrados, tímida, sencilla, pero que sabe lo que quiere. Afectiva y con tendencia a una melancolía que trata de superar cultivando el sentido del humor. Representa la belleza chilena en un estilo muy internacional, pero que al mismo tiempo se da con frecuencia en nuestro país y especialmente en el sur. Ya había ganado antes dos concursos: Reina de los Ríos, en Valdivia, que le permitió viajar a Holanda y Miss Mechona '76 en la Universidad de Concepción.
Nunca se imaginó ganar el título de Miss Chile. Hasta última hora se negó a inscribirse, incluso intervino el Intendente para ayudar a convencerla de que aceptara. Su mayor preocupación radica en sus estudios de Biología que, obligatoriamente, quedarán postergados por un tiempo, mientras cumple con el itinerario que la llevará a Hong Kong a competir por el título de Miss Universo.
Elegirla fue una tarea ardua para el jurado. La competencia era tal que hasta último minuto el nombre de la ganadora constituyó una incógnita. La sorpresa de Verónica fue mayúscula. "Había tantas que se lo merecían". Se veía radiante con su corona y sólo atinaba a sonreír y llorar. Y sus compañeras fueron efusivas para manifestarle su alegría y felicitarla. Ella tiene ángel y supo conquistarse la simpatía de todas las candidatas, con muchas de las cuales estableció una sólida amistad.
Sin embargo, después que todo Concepción celebró el triunfo de Verónica, que el país entero supo de los resultados del torneo, ella aún no podía comunicarse con sus padres y compartir la emoción. Estos viven en un fundo de la provincia de Cautín, que administra el papá, en pleno campo, y la comunicación tiene sus dificultades. Sólo le quedaba suponer que se enterarían por los noticiarios. Pero Verónica está acostumbrada a esta situación. Se ha forjado el carácter de estudiante independiente, como muchas que viven lejos de sus familias en pensiones.
Verónica nació en Temuco, vivió con la familia un tiempo en Valdivia y luego viajó a Concepción, donde estudia y pasa la mayor parte de su tiempo.
Ahora hace clases de alemán para ayudarse. "No puedo depender y no me gusta sacarles dinero a mis padres. ellos trabajan duro".
Cuando viajó a Holanda como Reina de los Ríos, aprovechó de visitar otros países y se quedó en Alemania cuatro meses trabajando como vendedora de un automercado y haciendo clases de español.
Pololea con un abogado de Concepción, pero no tiene como meta casarse.
"El matrimonio es difícil", dice.
"Una debe estar muy segura. A veces una cree que está segura, pero sólo es una idea. Hace falta tiempo para convencerse.
Sin embargo, el matrimonio para mí es algo precioso, por lo mismo no puedo actuar con apuro. creo que en él debe buscarse ayuda mutua y comprensión.
Me gustaría no tener nunca que separarme, tener un amor que no termine. veo tantas amigas mías separadas..."
¿Y qué piensa de la liberación de la mujer?
– La apoyo hasta cierto punto. Creo que la mujer debe preocuparse de tener una actividad que la enriquezca, que la haga un ser completo, que aprenda algo que le permita desempeñarse, ser independiente. Al mismo tiempo creo en una relación de pareja de ayuda mutua. Así se sentirá más satisfecha de aportar algo.
–¿Por qué elegiste Biología como profesión?
– Me gusta la naturaleza, saber el funcionamiento de los organismos, de la vida. Me encanta la zoología, salir a terreno.
–¿Te afecta la soledad?
– A veces me siento terriblemente sola y tengo que superarme, pero ya no me da miedo. Con mi hermana siempre estuvimos lejos por razones de estudio. Estábamos internas. Al final eso sirve. Una se pone dura porque hay que saber defenderse. Ahora mi hermana está en Santiago donde trabaja y hace el curso para auxiliar de vuelo.
Y Verónica está tan acostumbrada a hacer su vida que no se imagina quedarse en el campo. "Estar en un fundo aburre. Me encanta el campo, pero sólo por unos días, cuando voy de vacaciones a ver a mis padres.
Se hace toda sus cosas. Se lava hasta las sábanas, y se cocina a diario.
–¿Y por las noches no sientes miedo nunca?
– A veces siento algún miedo, pero es un miedo sobrenatural. No es miedo a la muerte. Por último si me muero alguien cobra el seguro de vida.
Se refiere al seguro de vida por cincuenta mil dólares que recibió como uno de los tantos premios que le corresponden a la Miss Chile, comentario que deja de manifiesto su sentido del humor.
– ¿Qué significado tiene para ti ser Miss Chile?
–¡Uf!, tengo la sensación de que estoy soñando. Tantas cosas. Ha sido toda una experiencia. Durante el concurso hice amistades, aprendí a saber por mis propios ojos lo que es un concurso de belleza bien organizado. No falló nada. Me di cuenta que no hay nadie comprado. Las candidatas nos unimos montones, constituimos una gran familia.
Verónica es una chica sencilla, "al lote", como dice ella. Casi no se maquilla y pertenece a ese tipo de gente que mientras más se conoce más se la quiere. Tiene un talento innato de modelo. Inagotable, se amolda a todas las exigencias. No le gusta mucho que la examinen, exponerse demasiado al público, y por eso se resistía a participar en el concurso. Pero una vez que salió elegida, colaboró con todos y tuvo siempre una sonrisa dispuesta para todo el mundo.
–¿Qué esperas del concurso Miss Universo?
– Espero poder representar lo mejor posible a la chilena en el exterior.
Con su sensibilidad y belleza, creemos que así será.
Y sabemos que el resto de las chilenas que compitieron con ella están seguras de tener una excelente embajadora de lo mejor que se da en la juventud de nuestro país.
UN CHILE CHIQUITITO EN HONG KONG
"Fuimos a un montón de fiestas y comidas. El mismo día de llegada tuvimos una en la casa de un chino millonario...
La cosa se repitió bastante. Toda esa gente increíblemente rica se dedicaba a invitarnos y hacernos atenciones"
"De repente no me convencía de las cosas. Tenía que pellizcarme para darme cuenta de que estar tan, tan lejos representando a Chile era mucho más que un sueño"
" Nos tenían varios tours programados y ahí me di cuenta de que las ciudades orientales no tienen nada que ver con lo que nosotros imaginamos que son. ¡Hong Kong es ultramoderno!
"Uno de los regalos que causó mas emociones fue el que le llevé al Alcalde"
"Cuando me nombraron entre las doce finalistas, lo único que pensé fue: ¡Uf! Menos mal que Chile quedó en algo..."
Aunque Verónica insista doblemente que las cosas y ella siguen tan igual como antes, es fácil darse cuenta, con una mirada de apenas medio reojo, que todo ha cambiado. No es lo mismo vivir como estudiante de Biología en Concepción, con blue jeans y sin pintura, cargada de libros, de ideas, de ganas, de notas y estudios, que haber en Hong Kong representando a la mujer más linda de Chile, conociendo a grandes personajes, sentirse un poco parte del jet-set...Pero ella no quiere reconocer que se ha vuelto algo sofisticada.
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Por fuera no más-. Se le trasluce el aire a mundo a través del vestido negro de seda impregnado de florcitas amarillas y rojas y verdes... "Es uno de los que me dieron de premio acá; creo que es de Francia o algo así...¡No tengo nada que ponerme! Si esto es de verano, ando muerta de frío y, además, me queda un poco largo".
Las pestañas también las tiene más largas y han adquirido el vaivén de las palabras en una conversación informal. Ahora Verónica se maquilla mucho más y sonríe con más cuidado. Camina con un leve contoneo, mira casi de perfil... fuma en forma deliberadamente lenta, como si el cigarro y las impresiones no terminaran jamás... pero el tiempo se ha encogido.
"Que sea cortita la entrevista, mira que estoy agotada... ! ya me han preguntado tanto, tantas veces y en todas partes!"
Y que no se alargue mucho, porque su "gordo" está esperándola en el auto, también cansado, pero por la espera de largos días sin Verónica. No quiso acompañarla a la entrevista porque quería aprovechar el ratito para dormir. Es lo que Verónica haría gustosa... ¡después de tanto ajetreo!
"Es que no te imaginas. Rogábamos por un minuto de descanso. Todo era tan rápido, tan agotador, que ni siquiera dormíamos tranquilas. Si llegó un momento en que tenía que echar capas de sombra blanca para disimular las ojeras".
Con ojeras y todo, Verónica seguía tan firme y arreglada como debe ser una postulante a Miss Universo, aunque tuviera que escoger entre ir a la peluquería o tomar desayuno.
Y después a los ensayos, día a día, minuto a minuto...
"Yo fui a todos los ensayos, aunque a veces no me faltaron las ganas de enfermarme de repente y justo por casualidad a esa hora. Era lo que hicieron casi siempre las misses de Bélgica y de Suiza... Así estaban descansaditas y preciosas para las ceremonias de la noche".
Se practicaba todo, desde las filmaciones hasta la elección misma. "Todas fuimos Miss Universo alguna vez, pero no con corona".
Para practicar la coronación usaban a un tipo bien estupendo; Se llamaba Jean, pero nosotras le decíamos el Mr Universo... !Imagínate!, ya estaba acostumbrado a serlo.
Verónica se entusiasma contando por mil y una veces, rato a rato, de los entretelones del concurso. Podría asegurarse que se le olvidó el sueño de su gordo, el cansancio acumulado y el ansia de una entrevista lo más corta posible. Sin darse cuenta, ella la alarga y la estira...
!Es que hay tanto que decir!

"¿Sabías quién estaba en el jurado? !Florinda Bolkan y el príncipe de Orleans y Margot Fontayn y Roman Polanski y Gucci -el de las carteras-... uff..., tanta gente importante! Pero, cosa rara, cuando estaba frente a ellos no me dio nada... uno como que se los imagina mucho, nada más". Pero después, de vuelta a Chile, a la propia realidad, todo parece como un sueño lejano. No es de todos los días viajar a Hong Kong, ni ser rica de repente, famosa de repente, Miss Chile de repente, ni finalista en un concurso Miss Universo tan de repente... que ni siquiera se hayan podido coordinar las situaciones ilógicas; apenas hay tiempo para exhalar algunos pensamientos salpicados:
"Cuando Bob Barker, el maestro de ceremonias de la final, me nombró en la lista de las que quedaron, yo casi ni me di cuenta. Estaba por allá atrás, de lo más tranquila, ni pensaba siquiera... y de repente: Miss Chile, Verónica Sommers".
Empezaron las sensaciones producto de nervios y las ideas en la mente, los pensamientos, las cosas...
"Lo único que atiné a decirme a mí misma fue: menos mal que Chile quedó en algo"
Después, frente a frente a Bob Barker, a sus preguntas y a la última visión del jurado... "Me salió con cosas de lo más divertido que hay! En el fondo no me preguntó nada. Me dijo que tenía bonitos ojos a lo que contesté con un "thank you" harta chapurreadito porque no sé nada de inglés. Lo raro es que él habla castellano; con las otras candidatas latinoamericanas habló en castellano... Después me dijo que tenía bonito cuerpo y nada más. ¡Ahh! Agregó algo al final, también en inglés que no entendí para nada. Si dan el video, fíjate qué dijo y me cuentas... quedé muy metida... ("I bet you are a lousy cook"...apuesto a que eres mala cocinera).
Le pedí que me hablara más lento, pero de repente salió con que ya estaba bien, que había terminado con sus preguntas. Me pareció bien raro. A todas las demás candidatas les dedicó mas tiempo...
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