LAS MUCHACHAS DE ANTES... USABAN GORRA DE BAÑO
Los inicios de este coqueto aporte a la moda que transformó a las bañistas en sirenas empapadas de pies a cabeza.
No había caso. Era los tiempo en que había que perder la cabeza por mantener la permanente intacta y el cabello ordenado. ¿Pero, qué hacer cuando la invitación a zambullirse en las olas era imposible evitar? Bueno, fue entonces cuando los creativos de la moda echaron mano a ese redondo invento que coronó las testas despeinadas: la gorra de baño. Fue una solución instantánea que transformó a las bañistas en sirenas empapadas de pies a cabeza.
Pero, a pesar de lo práctica y decorativa que resultaba la gorra, tenía algunas consecuencias molestas: no sólo la presión en la cabeza que dejaba las orejas coloradas, también les jugaba una mala pasada al dejar en evidencia una nariz grande o una cabeza chica...
UN POCO DE HISTORIA
Durante el siglo veinte, las gorras de natación se realizaban de tela recubierta de goma. Por ahí por los años veinte fueron hechas de látex. Las primeras tiras de la correa que se abrochaban a la altura de la barbilla, eran conocidas como "tapas estilo de aviador", por su parecido con los gorros de cuero de la época. Durante los años cuarenta, comenzaron a escasear por la necesidad de la goma para la fabricación del material de guerra. Era entonces una chica afortunada la que podía tener una gorra de nadar para proteger su onda a lo "sígueme cabro".
El auge de las cabezas engomadas comenzó a fines de los años veinte, cuando reemplazó a los coquetos sombreritos de género que hacían juego con los recatados bañadores. En la década de los cincuenta llegó a tener su época de gloria, encabezada por la actriz Esther Williams que se apoderó de la pantalla Hollywoodense con sus famosas películas de nadadora, donde emergía impecable de la piscina luciendo el modelito en la cabeza. Para entonces, todas las bañistas las usaban como una accesorio esencial de la moda, incluso aquellas más friolentas cuyo único contacto con las olas, era hacer un circulo con la punta del dedo del pié en el agua. Los diseños fueron siendo más decorativos y ya no eran un simple casco de goma pegado a la cabeza.
Si en un principio se caracterizó por ser un diseño simple de goma, los creativos se fueron inspirando y las adornaron con llamativos estampados, cintas, pétalos y hasta flores que imitaban un elegante sombrero.
Con la llegada de los sesenta y sus brisas de liberación, la mujer moderna no tuvo ningún problema en enfrentar al mundo con el pelo suelto, y mojado, por lo que las gorras fueron cada vez menos necesitadas. Con el tiempo, sólo serían protagonistas en competencias de natación y las acuáticas sincronizadas. Por ahí se fue hundiendo la gorra.
A manera de retroceder en el tiempo, Chilean Charm se sumerge en el baúl de la nostalgia y rescata algunos de estos modelos mojados.
Recuerdos en blanco y negro: Desde los inicios hasta la moda del año 1967
LA MODA EN LA CABEZA
LA GORRA EN VITRINA
MODA Y PUBLICIDAD
®Por Ricardo Güiraldes, especial para Chilean Charm

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